EL ESPECIALISTA

 
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El día llegó, después de esperar un largo año para que pudieran hacerme las dos cirugías que corregirían la fractura de mis vértebras , el 22 de diciembre recibí una llamada inesperada. !Era el doctor!, el me decía que ese mismo dia podían operarme y un día después podían hacerme la segunda cirugía. Estaba contento y un poco ansioso así que preparé todo y de inmediato acudimos al hospital. Mi esposa Ruth y yo confiabamos en las promesas de Dios y sabíamos que todo saldría bien y que Dios estaría conmigo. La primera operación duró 2 horas y media y la segunda 6 horas y media, ambas habían sido todo un éxito gracias a Dios. Ruth y yo estabamos soprendidos de que la estancia en el hospital había sido muy corta pues dos días después de las intervenciones, las cuales eran riesgosas, me dieron de alta y pude regresar a casa.

Tan pronto llegué, las terapias para mi rehabilitación iniciaron, yo me sentía bien y estaba dispuesto a esforzarme para recuperarme pronto. Una semana después de estar en casa empecé a sentirme muy mal, sabía que algo no estaba bien, tenía mucho dolor en mis piernas, llevaba ya varios dias sin poder dormir bien y constantemente tenía pesadillas. Tan mal me sentía que pensaba que ya era mi tiempo de partir con el Señor.

Una noche en la que la estaba pasando muy mal y el dolor era insoportable Ruth se asustó y de inmediato llamó a una ambulancia para que me llevaran al hospital

Una noche en la que la estaba pasando muy mal y el dolor era insoportable Ruth encendió la luz y vio que estaba pálido y con una tonalidad morada, se asustó y de inmediato llamó a una ambulancia para que me llevaran al hospital. Al llegar, empezaron a hacerme estudios para saber que es lo que estaba pasando conmigo, los primeros exámenes determinaron que tenía una sepsis, es decir, una infección muy grave en la sangre, la cual al ir recorriendo todos mis sistemas contaminaba mis órganos y mi vejiga ya había sido infectada pero no sólo eso, los valores de mis glóbulos rojos estaban demasiado elevados y mi presión sanguínea era muy baja. El panorama era muy desalentador, incluso los médicos nos dijeron que existía una probabilidad de que fuera Leucemia, cáncer en la sangre.

Mi esposa es una mujer de fe, convencida de que Dios escucha nuestras oraciones y pronto le comunicó a las mujeres del grupo en casa la condición en la que estaba y empezaron a interceder por mí y por ella. Varios amigos con quienes servimos en el ministerio de Conexión en el campus NorthEast y con quienes asistimos juntos a un grupo en casa sabían por la situación que estabamos atravesando y de inmediato fueron a orar por mí al hospital. Desde que ingresé, el dolor en mis piernas era tan intenso que no podían controlarlo con nada. Mientras César y su esposa Adriana oraban por mi junto con Ruth, empecé a experimentar mucho calor en mi pierna izquierda, se empezó a mover y sentía choques eléctricos que la recorrían toda, el dolor empezó a desaparecer y una inmensa paz me llenaba. No teníamos ni la menor duda que era Dios obrando.

Al otro dia por la mañana los médicos me hicieron diversos estudios de sangre y de orina nuevamente. Esta vez algo había cambiado, noté el asombro del médico que se acercó a mí -¿Qué pasa? pregunté. Y para sorpresa nuestra pero aún más para los médicos ¡los exámenes estaban completamente limpios! !No había rastro de nada! ¡Así es, Dios me había sanado!

El doctor no supo explicarme lo que había pasado, no sabía como de un panorama de probable cáncer había pasado a estar totalmente sano asi que me dio de alta inmediatamente

El doctor no supo explicarme lo que había pasado, no sabía como de un panorama de probable cáncer había pasado a estar totalmente sano asi que me dio de alta inmediatamente y no dijo más. Nosotros sabíamos que teníamos un Dios de Milagros, un Dios que sana y es Bueno pero el no podía entenderlo y yo estaba tratando de asimilar el gran milagro que Dios había hecho en mi vida y como durante éstos últimos días El y su Presencia habían sido tan palpables en mi vida y la de mi esposa, quien nunca dejó de interceder en éste tiempo. Yo le respondí que la explicación a todo era Dios, que tenía a mi especialista conmigo y era quien me había sanado.

Durante este tiempo de angustia pude ver a Dios obrar en mi vida pero también le agradezco por la bendición de tener personas intercediendo por mí, pude comprobar que donde hay dos o más personas reunidas en Su Nombre ahi está El y aunque no siempre tenían tiempo para visitarme también pude comprobar que las oraciones son escuchadas y tienen poder pues clamaban a distancia desde el lugar donde estaban. Hoy doy gracias a Dios por el milagro que hizo en mi y estoy convencido de que es importante servir, asistir a un grupo en casa y rodearse de personas que bendigan tu vida, con quienes puedas hacer comunidad porque son quienes te animarán, te apoyarán y te fortalecerán en oración en todo momento.